viernes, 14 de noviembre de 2008
Notas de Interés
Buscan conectar. Escapar de la vida arrebatada por la
Hoy cumplen un sueño de años: tener su huerta orgánica, en un lugar grande, tranquilo, cercano.
Trabajan la tierra y son felices. Están "conectados" con "lo que es". Están en tiempo presente, haciendo fuerza para sumar energías positivas, en medio de la vorágine de la vida actual.
Un día, en una charla informal, se encontraron con alguien que les ofreció un pedazo de tierra. Y aunaron sus deseos, aquello que habían visualizado "en el astral", y que se concretó en el plano real.
Están plantando comida. Están sembrando belleza. Están trabajando para ellos y nosotros. Porque entendieron hace algún tiempo que hay que equilibrar; que hay que conectarse, que hay que aportar a la evolución planetaria.
Son tres pibes. Tienen más de 20. Menos de 40. Las manos sucias de tierra. Los ojos limpios de sinceridad.
Sus verduras tendrán amor, cuidados y estarán criadas en un contexto de respeto por todas las especies, en un sitio donde nadie mata a nadie, donde todo es único y hermoso.
Sus verduras van a alimentar a aquellos que se acerquen a comprarlas, a compartir un mate o un momento, en un espacio "donde los problemas de la vida diaria quedan afuera", en un lugar en el que se intenta proponer algo diferente.
Charlé con dos de ellos: Pipi y Pollo. El tercero, el Negro. "Los rabanitos ya están listos, si querés, podés comerte uno", me dijo el Pollo. Dejaron la pala. Despidieron sus manos de la tierra y cebaron un mate tibio. Sentados en el pasto, disfrutamos de una charla, el viento, las nubes y la tranquilidad. A pocas cuadras del centro de Las Flores.
"Uno ha estado, desde que tomó conciencia, en la lucha para poder crear este lugar, hace muchísimos años, siempre. De a poquito, encarando una huertita por acá, una chacra por allá, copando lugares. Y hoy por hoy ha pintado una unión de personas muy copadas. Personas con entendimiento, que estamos latiendo en el mismo nivel vibracional, copadas. Hay una tranquilidad, una búsqueda, una calma. Luchamos por tener la calma, no desesperarnos... entender los ciclos".
"Poyo estuvo en una comunidad maya y yo me encontré con lo maya desde algún lugar también. Y creo que va desde entender los ciclos, saber llevarlos. En un lugar así es donde encontramos la armonía. Y en la biodiversidad. Tiene que haber todo tipo de vida acá adentro. Esto es la unión, la integración. Cuando hay exceso de una cosa hay desequilibrio. Así que acá tiene que haber todo tipo de personas, todo tipo de plantas, todo tipo de insectos, para convivir y que haya armonía en la biodiversidad. Es lo que buscamos. Equilibrio y conexión".
¿Cómo se refleja esto que decís en la forma que hacen la huerta?
"Espontaneidad, intuición, aquí y ahora. Vamos viendo cómo reaccionar ante las cosas que pasan, día a día. Todo cambia permanentemente".
"Todos tuvimos un poco de ansiedad. Por no poder dedicarle a la huerta el tiempo que quisiéramos. Pero esto sigue en marcha, por más que uno se haga la cabeza. La naturaleza crece. La semilla brota! Y yo me estresé al pedo, porque no pude venir a regar. Es todo. El nombre del lugar es todo, tao. La biodiversidad es todo, tao".
Y son tres los que están acá todos los días, ¿no?
Y son tres los que están acá todos los días, ¿no?
"Sí, siempre que se puede. Todos con nuestras responsabilidades, pero en lucha para que florezca este jardín. Con familias. Con una bebé hermosa en mi caso. Cuesta venir, separarme de todo, extrañar. En el verano quiero ver correr el bebé acá en el jardín, comiendo tomates... Pero no es un sacrificio. Son decisiones que uno toma".
¿Cuál es el futuro de esto? ¿Hacia dónde van?
¿Cuál es el futuro de esto? ¿Hacia dónde van?
"Ir integrando el todo, la gente a la huerta. A mí me gustaría, de a poquito, una vez que se cree este jardín, crear distintos lugares como este, involucrando a la gente, que se integre. En los comedores que hay en los barrios, poder ir creando una huerta orgánica, también. Pero hay que ir de a poco. Cuando se creen esta y otras calmas, se irá dando".
¿Cómo fue que se encontraron con el terreno?
¿Cómo fue que se encontraron con el terreno?
"Le comenté al dueño, en una situación que nada que ver, que quería hacer algo así. Y él me dijo que tenía un pedazo de tierra sin usar. Fue así. Yo no tenía pensado venir a sembrar a Las Flores. Tenía la idea pero por ahí en otro lado. Uno siempre le escapa un poco al lugar donde creció, porque es donde recibió todos los palos, donde no lo dejaron ser, donde fue cuestionado, donde te sentís expulsado si no te adaptás... Entonces, cuando estás acá y ves que se te da para hacer todo lo que realmente querés hacer... Lo bueno y lo malo está todo junto. El mundo de las polaridades. Poder hacer lo que uno quiere hacer en el lugar de uno, es re importante, pero siempre se ve como más difícil. Se juegan un montón de prejuicios, antes de que puedas ponerte en acción. Más que nada prejuicios de uno. Son acuerdos que uno hace con uno mismo y que acepta de los otros. Y ahí es donde uno tiene que tener impecabilidad. Impecable significa sin pecado. Y el pecado, para mí, es todo lo que hagas en contra tuyo. Así que estamos buscando eso. Yo crecí viniendo a Las Flores. El lugar está buenísimo. Viejé un poco y volví. Y todo lo que creí que acá no estaba, cosas que a mí me interesaban, está. El hacer yoga, el comer bien, el hacer vida sana, el esparcimiento, el teatro... todo lo que yo creía que estaba nada más que en Buenos Aires, está también acá. Hay que creer para ver".
¿Se puede invitar a la gente a venir?
"El lugar está abierto. El que se quiera acercar con buena onda, a compartir, a trabajar, a sumar, a ver... Sólo nos bastan las buenas intenciones. En la puerta ponemos un colador. La gente que entra acá, ingresa a otro mundo. Los problemas quedan afuera. Adentro es otro mundo. Acá la idea es venir a buscar la calma, a trabajar de otra manera. A ver el problema, quizá, como un desafío, una cuestión de crecimiento. Si uno se calma, encuentra la solución. Así que este lugar no es sólo una huerta".
"Además, estamos armando una ranchada redonda, para que circulen las energías. Ya está hecha en el astral. Así que pronto la podrás ver. Va a ser un lugar especial".
"El lugar está abierto. El que se quiera acercar con buena onda, a compartir, a trabajar, a sumar, a ver... Sólo nos bastan las buenas intenciones. En la puerta ponemos un colador. La gente que entra acá, ingresa a otro mundo. Los problemas quedan afuera. Adentro es otro mundo. Acá la idea es venir a buscar la calma, a trabajar de otra manera. A ver el problema, quizá, como un desafío, una cuestión de crecimiento. Si uno se calma, encuentra la solución. Así que este lugar no es sólo una huerta".
"Además, estamos armando una ranchada redonda, para que circulen las energías. Ya está hecha en el astral. Así que pronto la podrás ver. Va a ser un lugar especial".
Quienes deseen visitar la huerta, pueden hacerlo en Sordeaux entre Alcorta y Pasteur
Entrevistó: Paula Echalecu(Riquísimos los rabanitos)
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